En Béjar a jueves, 07 de agosto de 2008 
TURISMO 
 
Otros templos religiosos

Béjar contó, con diez parroquias: Santiago, San Pedro, Santa María la Mayor, El Salvador, San Andrés, San Gil, San Juan, Santo Domingo, San Nicolás y San Miguel. Todas ellas, excepto Santiago que procede de la XII centuria, se levantaron en la siguiente (XIII). Solamente perduran las cuatro que aparecen en letra negrita. Las seis restantes han desaparecido, de tal forma que no queda de las mismas vestigio alguno.

Santiago

Templo del s. XII de estilo románico, construido sobre otro visigótico, en lo que fue Plaza Mayor de la antigua Villa de Béjar o Villa Vieja.

Alberga en su interior el sepulcro plateresco de Dña. Juana de Carvajal (1520) procedente de la Iglesia de San Gil. Además podemos ver tres enterramientos del periodo románico de transición, uno de ellos ocupado por Domingo Micael, hijo de un bejarano, "muerto en 1320 en Córdoba en la guerra contra los moros". Este enterramiento tiene un magnífico Cristo Yacente policromado de s. XVI.

Toda la nave de la iglesia junto con el retablo se encuentran en proceso de restauración para, una vez terminadas las obras, ser sede del Museo Sacro de la ciudad.

Salvador

Ocupa un rincón de la Plaza Mayor. Edificada en el siglo XIII, fue en principio un templo muy modesto y pobre sito en extramuros, pues la villa concluida junto al palacio ducal. Más tarde, en el siglo XVI, se amplió y de tal época son las naves y posiblemente la torre, de sillería granítica, que se levanta a los pies. Lo más antiguo es la cabecera, con el mismo tipo de sillería, formada por un ábside grande de tambor liso aparejado y rematado por una cornisa con modillones, unos sencillos y otros decorados. Los muros del presbiterio quedan ocultos por construcciones adosadas. El templo fue incendiado en 1936 y en tal ocasión se perdieron sus imágenes, escultu­ras, retablo, así como el enterramiento del general Bolaños. La separación en tres naves data de su reconstruc­ción. Las tres entradas, con arcos apuntados en degradación, son plenamente góticas

Al interior, dice Enríquez de Salamanca, "el arco triun­fal, apuntado y doblado, apea sobre ménsulas al igual que el fajón que refuerza la bóveda de cañón agudo que cubre el presbiterio partiendo de sendas impostas de nácela. En el centro del cilindro hay un pequeño ventanal de arco de medio punto y ligero derrame interior, utilizado para hornacina de la imagen de Jesucristo Salvador, titular de la parroquia”.

San Juan Bautista

Construida como la anterior en el Siglo XIII, fue renovada interiormente en siglos posteriores. “Es de una nave precedida de un presbiterio y ábside de tambor. Exteriormente, éste es liso, de sillería granítica llagueada, medio cubierto por la hiedra, y está rematado, igual que el prebisterio, por una cornisa sobre modillones con perfil de nacela. En los muros de la nave abren sendas portadas de tres y cuatro archivoltas apuntadas en degradación, con aristas e impostas rematadas por baquetones y biseles. La torre a los pies, parece obra de la misma época y se caracteriza también por la lisura. En el interior, el prebisterio se cubre con bóveda de medio cañón sobre fajones y el ábside con bóveda de horno”.

La techumbre, como las de Santa María y El Salvador (esta última perdida), es de madera y de artesonado mudéjar. El retablo, del segundo renacimiento, se separó en obras recientemente quedando el ábside al descubierto. En la sacristía se conserva un buen óleo de San Francisco Javier. Otras obras a destacar son, un cuadro llamado El nacimiento del Redentor, pintado en un estilo que recuerda a Murillo y una buena tabla italiana que representa a Cristo Salvador. Hay que destacar también el enterramiento y estatua orante de un canónico de la catedral de la diócesis, oriundo de la ciudad, el licenciado Bartolomé López Dávila, del año 1630, y la bonita figura de La Virgen del Carmen.

La tribuna se construyó en el siglo XVII con lo que se logró dar mayor amplitud al templo que, de esta forma, quedó adosado a la torre. Merece la pena contemplar esta última que, cimentada sobre una gran roca., fue hecha para servir de atalaya defensiva; muchas de sus piedras aún conservan la marca del cantero que las labró. Se cuenta, que esas marcas son las mismas que se aparecen en el sepulcro de Cristo en Jerusalén, por lo que si esto fuera cierto estaríamos ante la misma familia de canteros. Antes de hacerse la tribuna, se accedía a la torre desde el exterior por una entrada tapiada actualmente.

Santa María del Pilar

En lo alto de un otero de Monte-Mario, conocido también como “El Tomillar”, se levanta esta bellísima y esbelta iglesia parroquial de Santa María del Pilar, construida en fecha muy reciente. Lo importante para el visitante es la fábrica de la nave, de estilo neorrománico italiano, así como la airosa torre separada del resto, con la que se comunica mediante un pasadizo volado. Toda la construcción es de ladrillo enfoscado. En el interior dispone de tres naves y amplio coro, y en el plebisterio lucen vidrieras policromadas de buena hechura. Este templo se construyó a expensas del plectro bejarano don Emilio Muñoz García, que lo levantó en memoria de su hijo primogénito Mario-Emilio muerto en la guerra civil.


 
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